ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.
UNERG.2010

PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.

PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.
ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD.

I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001

I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001
DERMATÓLOGOS.2001

PLACA DE RECONOCIMIENTO

PLACA DE RECONOCIMIENTO
X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

AFICHE.X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

AFICHE.X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

lunes, 31 de agosto de 2015

BAUTIZO DEL LIBRO "MEDICRÓNICAS" EN ORTIZ. FUENTE: LA ANTENA


Hermann Helmholtz




Hermann  Helmholtz (  1821 ), médico y físico alemán, inventor del oftamoscopio en 1850. Luego de su invento las cosas se pusieron más fáciles en medicina: se empezaron a inventar otros instrumentos  como el otoscopio., laringoscopio, etc.

 Hizo muchos otros aportes a la medicina y a la física. Sin embargo, le costó mucho ingresar a la universidad porque un jurado examinador lo declaró bruto y sin perspectiva para seguir estudios superiores. Lo que demuestra que esos jurados no siempre tienen la razón. Aunque no es bueno eliminar totalmente los exámenes de admisión…
 


domingo, 23 de agosto de 2015

BAUTIZO DEL LIBRO "MEDICRÓNICAS". ORTIZ.22.8.2015.






LAS ENFERMEDADES DEL GENERAL JOSÉ ANTONIO PÁEZ

XI ENCUENTRO DE CRONISTAS, HISTORIDORES
E INVESTIGADORES
ORTIZ 2015
LAS ENFERMEDADES DEL GENERAL JOSÉ ANTONIO PÁEZ

Edgardo Malaspina

Uno de los temas más atractivos en la Historia de la Medicina es el estudio  de las enfermedades y causa de muerte de personalidades prominentes. Es un ejercicio teórico, donde se analizan los síntomas y el cuadro clínico del personaje  estudiado a la luz de los adelantos de la ciencia médica actual y se comparan con los conceptos vigentes para la época que le correspondió vivir.
 El general Páez (Curpa, Portuguesa, 13 de junio de 1790 - Nueva York, 6 de mayo de 1873)  es el héroe venezolano de la guerra de  Independencia que más arriesgó su vida en innumerables combates, pero al mismo tiempo fue el más longevo. En sus primeros años de vida, tal vez, padeció de las enfermedades comunes de entonces, muy difundidas en Venezuela: parasitosis intestinales y paludismo.
Cuando era niño fue mordido por una culebra, episodio que se transformó en un trauma psíquico y que le provocó ataques epilépticos. Es muy conocido el asalto por parte de unos bandoleros que sufrió en su juventud y que cambió completamente su vida: mató a uno de los bandidos pero la recámara de su pistola estalló y le provocó una herida con desgarramiento interdigital entre el pulgar y el índice derecho.
Cuando Manuelote , en el hato La Calzada, lo somete a duros y humillantes trabajos sufre desgarramiento de la piel y músculos que se infectan  con miasis (gusano de monte).
En su juventud, Páez era un hombre de gran fortaleza. Una huella de un sablazo en una puerta conservada aún  en La Casa de la Cultura de Barinas, llamada  Napoleón Sebastián Arteaga nos lo demuestra. Aquí funcionó la cárcel  donde Páez fue detenido en 1813 y encerrado con grillos. Logró escapar y regresó para liberar a los otros presos. En su intento liberador le  cayó a machetazos a los gendarmes. Uno de esos golpes quedó para siempre en la puerta de entrada, y hoy es una de las piezas museísticas de la institución cultural. Páez en sus Memorias narra el hecho así: “Dirígime entonces a la puerta de la cárcel , eché pie a tierra, y sin decir una palabra a la guardia…comencé a repartir sendos sablazos con tal furia, que todavía se conserva la señal de uno de tantos en una hoja de la puerta…”

En los llanos de Casanare un oficial le mostró una serpiente ensartada en una lanza , lo que desencadenó un ataque epiléptico en uno de sus primeros combates con convulsiones y gran ausencia: pérdida de la memoria, dolor de cabeza, confusión mental. Persiguió solo en esas condiciones a los enemigos. Al regresar al campamento no recordaba nada. Este primer ataque es considerado de gran mal.
Los epilépticos  presienten la proximidad de un ataque. Eso se llama aura o factor desencadenante. El aura de Páez era una culebra o el nerviosismo antes de un combate. La carne de pescado la asociaba a la de las culebras, y por eso el pescado también le provocaba crisis. En la batalla de El Yagual, en 1816, sufre un ataque que cede cuando el general Urdaneta le rocía el rostro con agua proveniente de un cañón. Sufre iguales ataques en las batallas de Ortiz en 1818 y en la del trapiche de Gamarra en 1819. Pero en batallas muy violentas  como las de Las Queseras del Medio y Mucuritas no tiene ataques epilépticos.
En Carabobo recibe catorce lanzazos  que sólo rasgan su uniforme. Páez cae de su cabalgadura como consecuencia de un ataque epiléptico. El realista Antonio Martínez lo salva de ser pisoteado por los caballos. Lo coloca bajo un árbol de cañafístola para que repose. Páez se entera de la victoria de Carabobo dos horas más tarde de finalizada la batalla, la cual duró  cuarenta y cinco minutos. Páez reconoció más tarde que tuvo mucho miedo en la batalla de Carabobo, y esa emoción desencadenó, seguramente, el ataque epiléptico.
En 1848 fue hecho preso por su compadre José Tadeo Monagas. Fue recluido en el Castillo de San Antonio de la Eminencia, en Cumaná. Es recluido es un cuartucho, donde además de la mala alimentación debe acostarse en el piso para respirar aire puro a través de las rendijas  del tablado. Aquí enferma de neumonía. Es expatriado  a Nueva York, donde se le rinde un homenaje con parada militar. Su caballo resbala y se fractura el tercio inferior tibio-peroneal. Los huesos se consolidan mal y el general en adelante caminará con una ligera cojera.
 Luego del Tratado de Coche en 1863, Páez marcha a su exilio en Nueva York. Allí se queja de molestias urinarias. Tiene 73 años y probablemente esas molestias se relacionan con una hiperplasia prostática benigna. Visita un museo y al mirar una boa disecada se le desencadena un ataque epiléptico.
Al pasea por el Central Park se queja de retención urinaria. Los médicos lo sondean, y a los tres días pierde el conocimiento. Está en coma. Los reportes médicos informan que se orina y  se defeca solo en la cama, no se alimenta, no habla.

 El 6 de mayo de 1873 muere, a las siete y veinticinco de la mañana, a los 83 años de edad. El acta de defunción firmada por los médicos norteamericanos dice que murió de prostatitis y cistitis. Esa conclusión necrológica es dudosa porque  ambas entidades nosológicas  por si solas no provocan la muerte. Según estos datos la muerte del general Páez es muy probable que se debió a una insuficiencia renal. No obstante, de acuerdo a otras fuentes, Páez murió de una bronconeumonía, consecuencia de un fuerte resfriado, adquirido durante uno de sus paseos a caballo.

DEFENSA DE LA MAESTRÍA EN HISTORIA DE VENEZUELA .19 DE JUNIO DE 2015.





martes, 18 de agosto de 2015

LUC MONTAGNIER



Luc Montagnier (nació el 18 de agosto de 1932) , virólogo francés con  doctorado en Medicina .Premio Nobel de Medicina en 2008  por el descubrimiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida.

domingo, 16 de agosto de 2015

ANTES DEL FIN

ANTES DEL FIN

Edgardo Malaspina

Ernesto Sabato se confiesa en su libro “Antes del fin”. Dice cosas amargas y es profundamente pesimista. Sigue pensando, como en su juventud, que la vida en un inmenso e incomprensible túnel. Quien está para morir, suele decir verdades. La frase cervatina cobra fuerza cobra fuerza en esta obra otoñal de Sabato, donde brevemente recorre su vida y explica los principios que la guiaron.
            Lo mejor de este mundo es la infancia, dice Sabato. En esa época todo es eterno y no hay límites, contamos los periodos según las fiestas, los cumpleaños, las navidades y el paso de los Reyes Magos. El autor del El Túnel recuerda su infancia solitaria, las tormentosas pesadillas y el sufrimiento del sonambulismo. Su madre fue comprensiva y bondadosa. El padre fue un déspota, no obstante, Sabato no lo reprocha. Por el contrario le agradece la disciplina férrea que contribuyo a forjar su carácter severo para enfrentar las adversidades.
            Sabato, en su juventud, busco la verdad en el materialismo dialéctico, en la física u en las diferentes manifestaciones del arte. Llego al ateísmo, pero luego acepta a Dios como un algo “Absoluto”. Más tarde, ante tanta injusticia y miseria, expresa que si dios existe, está bien enmascarado. La vida –dice- es una realidad dura, un túnel, un callejón sin salida, una desolada confusión de hermosos ideales y torpes realizaciones.
Sabato lee a Julio Verne, Shiller, Goethe, Rousseau, Dostoyeski, Tolstoy, Chejov, Gogol y Poe. Estas lecturas le hacen llevadera la vida, compleja, contradictoria, inexplicable. Vivir es un viaje incomprensible hacia la muerte. Leer ayuda a soportar ese viaje. Sabato pierde a su hijo y luego a su esposa. Se siente solo, y la última soledad es la del amante sin su amada, la del hijo sin el padre y la del padre sin el hijo.
Es decir, buscamos una verdad a través de los años y recibimos mucho dolor. El paso del tiempo refuerza el dolor. En las crisis totales solo el are puede expresar la angustia y la desesperación del hombre. Así lo entendió cuando le tocó decidir entre la física y la literatura. ¿Por qué abandonó su trabajo como físico al lado de Marie Curie con tantas perspectivas? Quiso suicidarse en el Sena y decidió escribir El Túnel. Para Sabato la función de la filosofía no está en la relación entre la conciencia y materia, como sostenían los marxistas. Milita en el existencialismo de Camus: la filosofía nos debe ayudar para decidir si vale la pena seguir viviendo o suicidarnos.
Sabato habla de la globalización, del neoliberalismo, del desempleo. Como Galiano entiende que el hombre contemporáneo le teme más al desempleo que a la muerte. Dios y el demonio se disputan el alma del hombre, y el hombre batalla todos los días en el medio del caos y la desdicha. La realidad macroeconómica no se compadece con el microcosmos del hombre sencillo. Los de arriba se ocupan más del producto interno bruto. Sera por eso que nuestra educación nos hace cada vez más brutos. Todo esto entristece a Sabato. Y con la tristeza las cosas se  vuelven alma como a Cioran, o  filosofía como a Epíteto.
Antes del fin está impregnado de nostalgia por el pasado, temor por el presente y pesimismo ante el futuro de la humanidad.
Sabato expresa pensamientos así:
-Sin utopía ningún joven puede vivir en una realidad horrible
-Es necesario escribir y meditar para vivir.
-Una novela profunda surge frente a situaciones límites de la existencia, dolorosas encrucijadas en que intuimos la insoslayable presencia de la muerte.
-La vida es un borrador que no podemos corregir.
-El arte salva de la locura.
-El ser superior es tratado con mezquindad y reticencia por sus colegas.
-En cada niño indigente veo un Rimbaud.
-Llegamos a la ignorancia a través de las razones.
-Dios parece esconderse detrás del sufrimiento.
-La depresión es un lujo. Hay que sobreponerse.
-Vivimos entre la desesperación y la esperanza.
-Que desdichado es el hombre que solo cuenta con la razón. La mayor nobleza del hombre es la de levantar su obra en medio de la devastación, sosteniéndole infatigablemente, a medio camino entre el desgano y la belleza.
-Solo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.

Con este último pensamiento Sabato se hace menos pesimista y trata de darle un mensaje de aliento a las nuevas generaciones, y acepta que vale la pena vivir para luchar por lo demás, por nuestros seres queridos y por los desamparados. Incluso vale la pena luchar por las pequeñas cosas materiales que nos pueden deparar momentos fugaces.